Todos esperaban ansiosos mi llegada.

Ya estaba todo listo, mi cunita, mi ropita,

mis accesorios de limpieza y hasta los

souvenirs de nacimiento, pero yo no

tenía ningún apuro, afuera estaba frío

y yo, aunque ya un poco incómodo,

dormía tranquilo en la panza de mamá.

Y si... me hice esperar, pero diganme

si no valió la pena.

     

Diseño:
Proyectos Web